sábado, diciembre 15, 2018
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Duro golpe de la ley naranja y el decreto 092 a la comunidad artística y cultural en Bogotá

Plantón de artistas en Fontibón.

Foto: TEF

Como respuesta a este abandono de la administración local al arte y la cultura, algunas organizaciones artísticas y sociales de la localidad han venido captando recursos de nivel distrital para ejecutarlos en la localidad y de esta manera sostener sus procesos y aportes culturales en Fontibón.

Por: Johan López Salamanca / Actor y gestor cultural.


Fontibón360 -De acuerdo con el llamado  que hizo la Secretaria Distrital de Cultura Recreación y Deporte a las organizaciones artísticas y culturales de Bogotá para que participaran de las Convocatorias De Arte Y Cultura 2018,  la comunidad de las artes de la capital presentó sus propuestas a fin de fortalecer los procesos artísticos, culturales y comunitarios que desarrollan a lo largo y ancho de la ciudad con todo tipo de poblaciones.  Esta es una apuesta que  todos los años se espera a fin de poder rasguñar  el presupuesto de arte y cultura que oferta la Administración Distrital a las organizaciones que realizan esta labor, que se funda como derecho de todos los nacionales en los artículos 70 y 71 de la Constitución colombiana.

Así lo explica Luis Alberto Sanabria Acevedo, experto en gerencia de recursos de proyectos y entidades culturales de la Universidad Nacional en la ponencia “Derechos culturales en Colombia”.

  • El artículo 71 luego de declarar la libertad de la búsqueda del conocimiento y la expresión artística, establece que todos los planes de desarrollo deben incluir el fomento o estímulo a la ciencia y a la cultura.

  • El artículo 70 establece la obligación del estado de promover el acceso a la cultura de todos, en igualdad de oportunidades.

Previo a esta convocatoria, los sectores artísticos de Bogotá se habían reunido con la directora del Instituto Distrital de las Artes (Idartes), Juliana Restrepo, y le expusieron sus temores sobre las decisiones del Gobierno Nacional de reglamentar la participación de los sectores culturales a la luz del decreto 092 y la puesta en marcha de la llamada “ley naranja” sobre las industrias culturales y de recreación. En esta reunión se comunicó a los culturales de Bogotá que a partir de la fecha quedaban eliminados de manera unilateral por parte de la Administración Distrital, todos los acuerdos realizados con los artistitas de Bogotá. En dichos acuerdos se dio paso a la creación de sectores de las artes escénicas,  encuentros comunitarios, encuentros sectoriales en danza, teatro, música, audiovisuales y artes plásticas; estos acuerdos enriquecieron la vida cultural y artística de la capital durante  más de 10 años y posicionaron a Bogotá como una de las capitales del mundo con la mejor oferta artística en cantidad y calidad.

Lectura sugerida: La fiesta del Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá, en Fontibón

Este fue el primer golpe  a la comunidad artística durante esta administración, que se ha consolidado como la antípoda de los movimientos sociales de la capital. La directora Juliana Restrepo calmó las preocupaciones de los artistas asegurando que si bien los programas sectoriales tendrían que ir a las convocatorias, estos programas contarían con apoyo institucional para que continuaran, ya que era la única salida posible para salvar estos procesos dada la importancia de los mismos en la vida artística y cultural de Bogotá.

TEF

Esta era la segunda voz que pretendía calmar las preocupaciones de los artistas ya que la primera fue la voz de la  misma ministra de Cultura, Mariana Garcés, quien en respuesta a la movilización de los actores de teatro el 27 de marzo, fecha destacada por ser el Día Internacional del Teatro, dijo a El Tiempo que:

“Mincultura asegura que si bien el decreto establece una serie de requisitos para los procesos de contratación con entidades sin ánimo de lucro, hay una serie de excepciones aplicables al sector cultura.” 

Palabras en el vacío de los funcionarios distritales que se evidenciaron en los resultados de las CONVOCATORIA 2018, en las que se descuartizó con la motosierra del neoliberalismo los más importantes procesos artísticos, culturales y comunitarios de Bogotá: motosierra representada en la Ley Naranja y el decreto 092 de 2017.

Teatro al parque 2018.

VII Festival de la diversidad.

9° Festival de teatro Sala B – Circuito 2018.

Encuentro distrital de teatro gestual y mimo – Gestovivo.

Benditas lecturas.

VII Festival de la palabra Caro y Cuervo.

Revista Teatros.

Publicación Kiosco Teatral.

Festival de títeres de Bogotá.

XII Encuentro Distrital de teatro comunitario

XVII Maratón de monólogos Ditirambo.

XVI Festival Internacional de Circo de Bogotá.

Escuela Nacional de Teatro físico Le geste.

Proyecto editorial Ediciones Mulato.

Segundo Laboratorio de investigación sobre las relaciones entre el arte y el ser.

Premio Macondo 2018.

XVI Bogota Short film festival.

XVI Festival Internacional de títeres Manuelucho.

Entre muchos otros.

¿En qué perjudica esto a la localidad de Fontibón?


Como es sabido por todos los ciudadanos de Fontibón, existe una miopía voluntaria en la administración local frente a los programas y procesos artísticos y culturales de la localidad,  lo que implica una pírrica inversión de recursos en esta área de la política social, de paso estos escasos recursos le son dados a ejecutar a organizaciones mediocres y sin experiencia en procesos culturales y artísticos de la localidad.

Con esto van condenando al ostracismo a programas que llevan años  consolidando procesos formativos en arte y cultura, aportando procesos de circulación artística, fortaleciendo procesos comunitarios, posibilitando espacios de sensibilización y apreciación de las artes y generando espacios de diversión y ocio creativo y recreativo en las zonas más deprimidas de Fontibón.

Como respuesta a este abandono de la administración local al arte y la cultura, algunas organizaciones artísticas y sociales de la localidad han venido captando recursos de nivel distrital para ejecutarlos en la localidad y de esta manera sostener sus procesos y aportes culturales en Fontibón. Entre estos programas, contamos propuestas de trabajo con adultos mayores, primera infancia, de seguridad, de circulación en danza, teatro y circo, de formación artística, de publicaciones de experiencias culturales.

¿Quién puede desconocer los esfuerzos en este sentido de organizaciones como La Sala Augusto Boal, con el programa Espacios y Salas Concertadas, con el que ha aportado entre 65 y 72 funciones de teatro por años a los residentes de Fontibón?

La Corporación Socio Cultural (EOS), con su programa de teatro infantil; Stroganoff Fundación Cultural, con su programa de teatro para la construcción de comunidades seguras; el Teatro Experimental Fontibón (TEF), con sus encuentros de teatro, la circulación de sus obras por toda la localidad, sus talleres de formación, sus programas de lectura, sus aportes solidarios a los demás grupos artísticos de la localidad, sus comparsas con las que ha recibido premios distritales y nacionales; la Comunidad Teatral de Fontibón compuesta por más de 12 grupos, con su encuentro de teatro comunitario ARBOAL y CANELARTE, y las propuestas en audiovisuales de grupos como CONSUMO-ARTE.

Estas son apenas un puñado de las organizaciones que traen esos recursos del Distrito para programas de la localidad.

Todos estos programas nombrados y los muchos sin nombrar caen en el riesgo de fenecer por falta de recursos.  Todas estas son oportunidades que pierde la comunidad fontibonence. Todos estos son espacios conquistados por las organizaciones sin ánimo de lucro de la localidad que pierden los jóvenes, niños, adultos mayores, comunidades étnicas y comunidades LGBT.

TEF

Hay quienes defienden  la ley naranja y el decreto 092, como el director de la Casa de la Cultura quien, en diferentes espacios de conversación y socialización de programas culturales de nivel distrital en la localidad, ha sostenido que “este decreto está bien redactado y que le estamos dando una mala interpretación”.  Creo que los hechos me están dando la razón:

LA LEY NARANJA ES LA MORTAJA DE LAS ORGANIZACIONES CULTURALES DE BASE. EL DECRETO 092 ES EL ATAÚD DE LAS ORGANIZACIONES SIN ÁNIMO DE LUCRO QUE DESARROLLAN PROCESOS SOCIALES DESDE EL ARTE Y LA CULTURA.

Editorial
Javier Segura es periodista egresado de la Universidad Central. Ha sido reportero en Caracol Radio, La W Radio, primerapagina.com y editor de contenidos para Terra Networks en Colombia. Actualmente es agregador de noticias para pulzo.com y editor general de Edimedios S.A.S.

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