sábado, enero 19, 2019
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Un lugar llamado Fontibón

Johanna Bocanegra y bruja

Foto: Pixabay.

Érase una vez, en el antiguo reino de Bogotá, una tierra milenaria regida por el aclamado rey Quique.

COLUMNA DE OPINIÓN

Por: Edwin Marulanda.


Allí existía un pueblo muy hermoso, convertido en feudo del reino, el mismo que en la antigüedad fue habitado por indígenas bravíos y guerreros comandados por Hyntiba, quienes custodiaban el acceso a todo el mágico mundo que a la postre se convertiría por los designios de la providencia y de los reyes católicos, en el reino de Bogotá.

Este fantástico pueblo que hoy lleva por nombre Fontibón (o localidad novena), tuvo como señora feudal, a la aspirante al título de  Princesa Johana.

Ella era reconocida por la aristocracia criolla y los cortesanos del Feudo, como una dama excesivamente preparada, de una cultura elevada y exquisita, quien gozara del favor y de la protección de sacros espíritus mayores. Imaginaba no sin razón, que podía satisfacer sus deseos y pasiones a su voluntad, que en su infinita razón y sabiduría exclamaba “era la voz del pueblo y la voz divina encarnada en sus deseos”. Está delicada aspirante a Princesa gobernó el pueblo a su antojo, siguiendo las voces e intereses de su conciencia y por supuesto, la de sus espíritus protectores.

Dispuso de los recursos de aquel territorio mágico y sus pobladores, como bien tuvo a su parecer, de la mano de una casta de ancianos privilegiada, que todo el pueblo conocía como “el concejo de sabios” quienes también consideraban su voz y acción como la manifestación misma del deseo divino.

A partir de las interpretaciones de las antiguas leyes y costumbres que tenía esta comarca, el Rey, la aspirante a Princesa y el concejo de sabios, se reunían frecuentemente para planear el desarrollo de futuros proyectos, evaluando con firmeza la lealtad de los súbditos al nunca bien titulado rey Quique.

La mano firme aparecía, cuando algún enemigo del reino o del Feudo era identificado, todo aquel quien osara a manifestar su desacuerdo, tendría como resultado la expiación, el destierro o la devolución al mundo de los espíritus, siendo esta la forma tradicional en que esta pequeña élite monárquica, conducía los destinos del reino y sus 20 feudos.

La aspirante a Princesa Johana afirmaba constantemente que “sólo pensaba en el beneficio de los pobladores y sin descanso trabajaba para que cada uno de ellos fuera feliz”.

Todos sus esfuerzos se destinaban sin descanso hasta desfallecer, o hasta perder la preciada voz, la misma que nos llevaba al contacto con los dioses, para de esta forma poder “satisfacer los deseos y las necesidades de la mayoría”.

Por tal razón no dudaba en firmar o celebrar contratos, que expresaran su irrenunciable voluntad, ya fuese con los súbditos, los comerciantes internos o externos del feudo o del reino, ya sea externo o interno, ya sean con entes del cielo o del mismísimo infierno.

De muy lejos del reino, llegaron grandes  comerciantes y prestigiosos juristas, alegando que conocían las fórmulas de mágicos conjuros, y las conexiones con seres y entidades, honorables caballeros al frente de empresas muy prestantes, dispuestas a empeñar su honor y su prestigio para desarrollar las obras que harían de Fontibón, un lugar sin igual, jamás narrado ni en las más majestuosas ilustraciones de los reinos de la increíble Europa. Especialmente detallaban los paradisíacos lugares de la lejana Alemania, a donde ella solía viajar religiosamente,  y como efectivamente lo hizo ese 28 de diciembre de 2016, donde además de firmar onerosos contratos, vendería su alma a una extraña tribu de mercenarios conocida bajo el nombre de FONADE.

La historia de este pueblo era hermosa y singular cual ninguna sobre la faz de la tierra.

Todo marchaba bien, según las palabras mismas de la aspirante a Princesa y el Rey. Pero en un momento turbio, de esos que suelen asemejarse a las tardes grises que acompañan las grandes tormentas, un grupo de personajes extraños, de quienes se duda incluso si se les puede catalogar como “seres humanos”, tachados por los monjes del reino como seres malignos, quienes teniendo apariencia de hombres y mujeres, esconden en sus entrañas el origen mismo de la maldad y todo aquellos que pueda ser despreciable. Estos siniestros monstruos, solían agruparse en pequeñas bandas de forajidos que recibían la denominación de un tal CPL… Estos seres lograban en ocasiones corromper las sagradas estructuras de las cortes del Feudo, hasta el punto en que uno de los integrantes del concejo de 9 sabios del Feudo, se ha convertido en un renegado, que conspira incansablemente contra las deidades hechas personas en cabeza de la aspirante a princesa y el nunca bien titulado rey.

Estos personajes junto con el renegado sabio, al lado de otros bichos raros que la comarca daba por denominar los “veedores locales” y alguno que otro loco, que sin más se sumaba a la acción contra el reino y las legítimas autoridades del Feudo.

Locos que en palabras de la propia aspirante a Princesa sus acciones son el resultado de gente que “no tiene nada que hacer”. Poco a poco el devenir, nos llevaría a que este puñado de casi-humanos, decidieron romper la paz y la armonía del pueblo.

En una acción desesperada y como parte de un ritual milenario que nunca logró llevarse a cabo, o que si bien al realizarse nunca tuvo efecto, han sacado de las sombras más tenebrosas y han logrado que ese ritual perverso llamado denuncia, surtiera los efectos que nunca, hasta ese momento en el reino, habían mostrado fruto alguno.

Denunciaron sin piedad ante los monumentos construidos al olvido del tiempo, a templos portentosos que guardan en su interior cofradías de monjes desconocidos pero muy nombrados por la población, estos fueron los templos de la Fiscalía, la Procuraduría y la Personería, Estas heréticas denuncias, señalaban algunas mínimas y casi inexistentes irregularidades, presentes en el fondo y en la forma, en la que la aspirante a princesa manejaba los asuntos y el tesoro del Feudo.

Ella y sus sagrados espíritus protectores, de inmediato advirtieron la conspiración y los extraños resultados de la misma, salieron rápidamente a informar a los pobladores, sobre este terrible antecedente, y esta terrible amenaza que se cernía sobre el Feudo, una vez  que este grupo de cuasi humanos, atentaba contra ella y su designio divino. Ya fuese porque  no le querían o tal vez por su peinado, o su voz melodiosa, la misma que ella había casi sacrificado por el bienestar de los suyos… Sin mediar razón alguna,  la estaban persiguiendo sin clemencia, motivados tal vez por la cochina envidia o el deseo incomprensible de gestar una organización que condense un complot político internacional en su contra. ¡Un engendro social proveniente del mismísimo inframundo, con el único objetivo de derrocar su fantástico gobierno! (Perdón el cuento tal vez pueda ser confundido con el del vecino reino de Venezuela)

Retomando la narración, la tragedia producida por este grupúsculo que se atrevió a desafiar la escasa autoridad de la aspirante a Princesa del reino de ¡Aquí nunca pasa nada! Expresión muy común, que es propia del lenguaje de los casi humanos, más conocidos como ñeros, un lenguaje que guarda su similitud con el antiguo lunfardo y que según los estudiosos de la filología se le conoce como parlache. Aquí es importante señalar las claras fronteras establecidas en el Feudo. Una expresión suena mejor que otra, puesto que caracteriza el actuar de la política en este bello poblado, entonces comenzó la campaña del primer grupo de la población que solía llamarse “la gente bien” del Feudo, por lo general conformado por quienes eran “amigos” de la aspirante princesa. Por el otro lado encontramos al grupo denominado, “la gente Fo”, léase los que no querían ni apreciaban a Jojis.

La lucha entre estos dos bandos creó una guerra de chismes sin cuartel, hasta que apareció en escena, en palabras de la aspirante a Princesa, la bruja malvada, temida en todo el reino de Bogotá y que habitaba uno de los templos antes mencionado.  La bruja proveniente de la Personería aterrorizaba a la población con su risa espeluznante: -jajaja- se Escuchaba a lo lejos, puesto que decidió escuchar lo que el grupo de “la gente Fo” tenía que decir… Ese día el cielo escupió rayos y centellas… Luces tenebrosas se vieron por todo el territorio del reino.

La aspirante a Princesa había logrado ser víctima de un terrible suceso, producto de una conspiración de “la gente Fo”. La aspirante a princesa estaba siendo investigada 😭😭😭… Este grupo de casi humanos, esta gentuza desarrapada e irreconocible, había logrado que la bruja en su templo atendiera las quejas con seriedad, y por fin había salido de su templo en busca de aquello que atormentaba su centenaria tranquilidad.

La bruja comenzó su desesperada búsqueda (la investigación) y la aspirante a Princesa comenzó a encomendarse a todos sus dioses, y preparó su defensa con el apoyo de los espíritus mayores pertenecientes a diferentes tribus que solían agruparse en unas formas extrañas a los aldeanos, pero que a su vez conocía muy bien llamadas partidos políticos.

Poco a poco, fueron apareciendo todos los personajes interesados en la defensa de la comarca, pregonando una y otra vez, que “el pueblo de Fontibón requiere de su acompañamiento (el de los políticos) y estos debían retribuirles validando sus aspiraciones electorales“. Pero de esto  hablaremos en otro cuento.

En medio de la investigación, la bruja decide formularle cargos a la aspirante a Princesa. ¡No puede ser! se escuchó al unísono en el castillo del feudo y en la corte del Rey.

Sí le formularon cargos por el contrato que firmó antes de salir para Alemania recuerdan, eso generó la ira de la aspirante a Princesa, el Rey Quique y el Virrey, todos llamaron a sus mejores guerreros jurídicos y comenzó la épica batalla.

A la aspirante a Princesa la encantaron con un extraño embrujo, que no le permitía hablar frente a la bruja, pero extrañamente si podía gritar en cualquier otro lugar. Luego de romper el embrujo pudo hablar, pero ya parecía tarde… luego de terminar de hablar una vez liberada de ese extraño embrujo, la bruja tomó una fatídica decisión para la aspirante a princesa. La había destituido e inhabilitado por doce (12) largos años. El pueblo aterrado y consternado, sin poderlo creer por los hechos inéditos, pregunta ¿qué pasará? La mayoría apunta señalando con sus dedos en una dirección… Se dice en voz baja pero con algo de temor en el tono: es culpa de la gente Fo.

Esa gente se muere más de envidia que de cáncer, en el reino de ¡Aquí nunca pasa nada! ¡Pasó algo!  Y fue precisamente en contra de la aspirante a Princesa.

Muchos devastados y preocupados, decían: “será que sí nos cumple lo pactado”, otros gritaban: “es una persecución, ella es muy linda y la ataca la gente fea”, otros decían: “ella tiene como arreglar eso”, otros decían: “Huy se le metieron al rancho”, otros decían: “por fin” y otros murmuraban: “no están tan locos esos hp”.

El proceso continúa y el Rey Quique tiene que tomar decisiones pronto. La bruja continúa desesperada por volver a su tranquilidad centenaria. Pero ahora se ha despertado a la bruja mayor, esa que habita el templo de la Fiscalía General de la Nación. También ella ha despertado y está investigando…  Además de la demanda que la aspirante a Princesa interpuso en contra de la bruja del templo de la Personería.

Esta historia inconclusa está como para alquilar balcón, y motivación para escribir cuentos es lo que hay.

Este texto lo escribo en versión cuento de hadas, que es  el estilo que más le agrada de la aspirante a Princesa, esperen próximamente uno más serio que da cuenta de todo el proceso.

Escrito por Edwin Marulanda uno de los de la gente Fo que no tiene nada que hacer, para cualquier madrazo o recomendación a este correo por favor elmarulo2012@gmail.com

NOTA: Las opiniones expresadas por el autor de esta nota no compromete la línea editorial de Fontibón 360. Sin embargo, publicamos esta columna como un sano ejercicio de participación ciudadana.

@Fontibon360

Editorial
Javier Segura es periodista egresado de la Universidad Central. Ha sido reportero en Caracol Radio, La W Radio, primerapagina.com y editor de contenidos para Terra Networks en Colombia. Actualmente es agregador de noticias para pulzo.com y editor general de Edimedios S.A.S.

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