Reapareció el cuestionado contratista que ejecutó millonarios proyectos en Fontibón

Reapareció el cuestionado contratista que ejecutó millonarios proyectos en Fontibón

Carlos Alberto Pinzón Molina. Foto: Emilith Muñoz-La Silla Vacía.

La Silla Cachaca entrevistó a Carlos Pinzón Molina, el empresario sin empresa que ha logrado contratos con las alcaldías locales por 8.700 millones de pesos en los últimos tres años.


Fontibón360. –La entrevista develó algunos detalles de cómo este hombre pasó de ser un organizador de eventos deportivos en Kennedy y Suba, a ser uno de los mayores contratistas del Distrito.

Aseguró que no tiene amigos concejales, pero admitió que es cercano a algunos ediles. Recalcó que se formó en la calle y que desde los 17 años hace torneos deportivos.

No me quería quedar asalariado toda la vida ni trabajar de 8 a.m. a 5 p.m.”, manifestó a La Silla Cachaca para explicar por qué un día decidió que en adelante le apuntaría a ser contratista.

Y lo hizo con mucho éxito aunque, para ser justos, las ejecuciones de sus proyectos, al menos en Fontibón, no han salido bien: los culturales se han quejado de la pobreza de su gestión, de improvisaciones, demoras en los pagos y suspensiones injustificadas de los contratos.

Sobre eso, Carlos Pinzón Molina dijo que no es cierto que haya incumplido contratos porque “no hay ningún certificado que así lo diga. Ninguna ‘ía’ (Contraloría, Fiscalía, Personería, Veeduría) puede mostrar un contrato que yo haya incumplido. Han pasado cinco alcaldes mayores diferentes, cada uno con sus 20 alcaldes locales, y ninguno me puede decir que un contrato no se ejecutó bien. Hasta donde sé, no tengo ninguna investigación”.

Precisamente, el contratista considera que es bueno en lo que hace y que lo que ha pasado es que lo cogieron como “chivo expiatorio” algunos concejales del partido Alianza Verde y está en la mira de Polo Democrático.

“En el Concejo hicieron ver como si yo cogiera esa plata (unos 6.000 millones de pesos, según él) y me la metiera en el bolsillo. Pero no se ve que en un contrato de esos usted tiene que pagar la nómina de unos profesionales que van a atender, entregar una dotación deportiva o musical, o pagar espacios, impuestos, gastos del contrato (camisetas, cartillas, videos, dotaciones). En estos contratos el margen puede ser el 10 % o 15 %, calcule”, indicó el contratista.

Sin embargo, fuentes consultadas por F360 aseguraron que el verdadero negocio de Pinzón Molina está en contratarse a sí mismo –o a una de las 4 o 5 empresas con las que usualmente conforma uniones temporales– para sacar una mayor tajada del presupuesto asignado en la contratación.

Incluso, también se estaría aprovechando del desconocimiento de las personas o las organizaciones con las que contrata para la ejecución de los proyectos y descontar impuestos que no deberían ser descontados, aseguró la misma fuente a F360 con base en los pagos efectuados a los gestores culturales de la localidad.

Además, en la entrevista develó que le va mejor como persona natural que jurídica –en su caso sin usar el nombre de una empresa– y añadió que una de las prácticas más efectivas para sumar puntos en las licitaciones es la “mutación de actividad comercial”, es decir, que cada vez suma más códigos a su razón social para “abrir el mercado”. Según La Silla Cachaca, cuenta con 340 actividades registradas en la Cámara de Comercio de Bogotá.

Asimismo, se jactó de haber contratado hasta con la Presidencia de la República, de hablar en nombre del Distrito en eventos en donde apenas fue un ejecutor de proyectos, de organizar torneos hasta para 1.000 personas y de contar con un ‘staff’ de psicólogos para atender contratos de violencia intrafamiliar.

Una auténtica navaja suiza, perfectamente legal, pero éticamente inconveniente. Carlos Pinzón Molina resultó ser un perseguido, según dijo, y de estar “satanizado” por culpa del escándalo desatado en el Concejo de Bogotá.

Mi caso no lo hacen ver como lo he explicado, sino como corrupción”, señaló durante la entrevista.

“Uno escucha que en algunas alcaldías están intentando cerrar los pliegos para que yo no pueda participar, y eso es injusto e ilegal. Si yo tuviera alguna sanción, pues bueno, pero jurídicamente puedo seguir contratando”, acentuó el contratista.

Con información de La Silla Cachaca.

Redacción Local.

@Fontibon360

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